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27 February 2013

Deliciosa fusión en Belly Shack

La vida nos trajo a Chicago. Y más allá de los rascacielos y el frío de película rusa, esta ciudad es un emocionante laberinto de pequeños vecindarios y lugares de encuentro de fusión creativa. Su espíritu es sabio, pero rebelde, y es el punto de partida de muchas ideas revolucionarias.


Como una fórmula perfecta, Chicago cuenta con las condiciones ideales para que se desarrollen conceptos con sabor urbano, toques de sofisticación individual y la influencia cultural de una ciudad diversa. ¿Y el resultado? Puede ser tan delicioso como la creación de lugares únicos como Belly Shack.

Este bistro urbano en el vecindario puertorriqueño de Humboldt Park es el ejemplo vivo de la cinergía que solo se da aquí. ¿De que otra manera explicarías un menú fusionado con sabores coreanos y puertorriqueños que reúne a profesionales, estudiantes y viajeros en un humilde establecimiento bajo la parada de un tren?

Es una idea brillante que comenzó cuando el Chef surcoreano Bill Kim, quien está casado con una puertorriqueña, permitió que su historia personal y las experiencias en su comunidad dictaran los sabores de su comida.

Belly Shack es un espacio para todos—con el confort urbano que distingue a Humboldt Park—pero que funciona además como un encuentro de tradiciones étnicas.

“La inspiración es personal”, explica Kim en su Website. “Algunos de nosotros buscamos el conocimiento y aprendemos de los mejores para retar nuestro proceso de evolución. Yo prefiero mantenerme abierto a aprender de todo y aplicar esos conocimientos a mi forma particular de cocinar. Esta es una expresión de quien soy”.

A diferencia de sus otros dos restaurantes Urban Q y Urban Belly, Belly Shack es todavía más relajado. Aquí puedes traer tu propio vino o cerveza y siempre escuchas una fusión de música asiática con R&B o ritmos latinos. Tus opciones del menú son extensas, las porciones grandes y siempre hay algo nuevo cada semana inspirado en los ingredientes de temporada.

Entre los favoritos de Verdelicias, están el sándwich jibarito de plátano y tofú, la calabaza al horno, los tostones con chimichurri, la tilapia a la pimienta y su helado de canela vietnamita y caramelo. La limonada de parcha también es increíble.

Les digo que si pueden darse la vuelta, es la oportunidad perfecta para conocer más de cerca el verdadero espíritu de la ciudad.

Y para aquellos que no puedan darse el gusto, tranquilos. A continuación les compartimos una receta de mangú y espinacas picantes inspirada en la fusión deliosa de Belly Shack. Qué la disfruten.

Mangú vegano con espinaca picante

Hierve dos plátanos verdes con una pizca de sal. Cuando estén blandos, remueve casi toda el agua y májalos bien con unas gotas de aceite de oliva. Luego, sofríe media cebolla y dos dientes de ajo en aceite de oliva y añádeselo al plátano majado para añadirle sabor.

En otra sartén, sofríe media cebolla y dos dientes de ajo en aceite de oliva. Luego de unos minutos, añade un puñado de cilantro picadito, una taza de setas picaditas, media taza de cebollines picaditos y dos tazas de espinaca fresca. Sazona con una cucharita de sesame oil, una pizca de sal y pimienta. Añade además media cucharita de chili paste coreano o cualquier pique de tu predilección. Cocina hasta que la espinaca esté brillosa y listo. Sírvelo sobre el mangú con unas lascas de aguacate.

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