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08 December 2012

Conoce cómo cuidarte del E. coli

No siempre es fácil saber de dónde vienen los alimentos que consumimos, por lo que es aún más importante informarnos sobre cómo prevenir una variedad de bacterias y contaminantes que pueden encontrarse hasta en los productos más inesperados. La bacteria conocida como el E. coli es el mejor ejemplo.


Una variedad de esta bacteria solamente, conocida como E. Coli O157:H7, es responsable por unos 70,000 casos de infección cada año. El Wexner Medical Center de Ohio State University explica que la bacteria entra de manera muy silenciosa al cuerpo y ataca los intestinos severamente. Otros efectos de este y otros tipos de E. coli incluyen diarrea, nauseas y vómitos, además de otros trastornos serios como fallas en el riñón y destrucción prematura de las células sanguíneas que conllevan hospitalización.

¿Pero qué exactamente es E. coli y cómo llega a nuestros alimentos?

E. coli es un tipo de bacteria que vive en los intestinos de los animales y los humanos. Aunque existen muchísimos tipos de E. coli que son inofensivos, algunos tipos pueden afectar seriamente la salud. La contaminación ocurre mayormente a través del consumo de carnes y lácteos afectados, especialmente aquellos productos crudos y los que no hayan pasado por el proceso de pasterización.

Se cree que los animales criados masivamente sin suficiente espacio para su crianza son más propensos a tener E. coli en comparación a los animales criados en granja, ya que pueden tener más contacto directo a los desechos contaminados con la bacteria.

Algunos vegetales y frutas también están propensos a contaminarse con E. coli, particularmente si entran en contacto con animales efectados. Esta bacteria tiene un periodo de incubación de 1 a 10 días y puede que no muestre síntomas de intoxicación en varias semanas o meses. Igualmente puede permanecer en nuestro cuerpo por largo tiempo si no es tratado.

¿Cómo prevenir la contaminación con E. coli?

Para prevenir la contaminación con E. coli, se recomienda consumir carnes que no hayan sido producidas de manera masiva, como el pollo free-range. Es recomendado enjuagar la carne antes de usarla y cocinarla completamente. También se puede utilizar un termómetro y asegurarse que la carne se mantenga en una temperatura de 160 grados Fahrenheit al cocinarla.

De la misma manera, debemos lavarnos bien las manos y no permitir que el jugo de tus carnes o lácteos toque ninguna superficie en la cocina. Tampoco debemos utilizar el mismo tablón de cortar la carne para los vegetales, y el cuchillo debe ser distinto. Si vamos a guardar sobras de la comida, debemos hacerlo inmediatamente.

Solo debemos consumir lácteos que hayan sido pasteurizados. Los vegetales también deben ser lavados con cuidado hasta que no quede rastro de tierra. Igualmente, si deseamos consumir los vegetales del patio, es importante optar por el abono vegetal cuando sea temporada de siembra.

Estos simples consejos de seguro te ayudarán a liberar tu cocina de una de las bacterias que más nos afecta en los Estados Unidos. Recuerda que es mejor prevenir que tener que remediar y la buena salud siempre empieza por la cocina. Linda semana.

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