20 octubre 2014

Frijoles tejanos y arroz entomatado con Hunt's

Nos unimos a la campaña #FlavorServed. En ese post patrocinado por Hunt’s y en colaboración con Latina Bloggers, les damos nuestra opinión de la salsa Hunt’s y les compartimos un par de recetas deliciosas.


La salsa de tomate es básica. Los guisados de mi mamá o las cacerolas de mi suegra son la mejor prueba de lo mágica que puede ser la salsa cuando es de buena calidad. Una salsa natural, sin sal o preservativos es la base perfecta para elevar el sabor de tus hierbas o la combinación de ingredientes que tengas en mente.

Nos gusta mucho la salsa Hunt’s. La usamos en platillos con tofu, sopas de verduras o pastas, en recetas típicas o internacionales. Hunt’s utiliza tomates cultivados en California que están en su punto más dulce y jugoso, gracias a la calidez del suelo. Además, sus tomates se pelan con vapor de agua, sin utilizar lejía, lo cual es muy importante para nosotros.

La semana pasada utilizamos tanto la salsa de tomate Hunt's, como su lata de tomates picaditos en una cena inspirada en las tradicionales tejanas. Nos transportamos a nuestros días viviendo en San Antonio, Texas y recordamos con cariño las fiestas familiares de mi amiga María.

Primos y vecinos se reunían con frecuencia en el patio de su mamá para preparar una parrillada exquisita y amablemente adoptaron a estos dos boricuas muy lejos de su islita. ¡No saben qué bien la pasábamos!

La mamá de María, por supuesto, cocina divino y la salsa de tomate tampoco puede faltar en sus recetas. Sus dos clásicos para las cenas familiares son el suculento arroz entomatado y los típicos frijoles tejanos en cerveza. Amor a primer bocado.

Para éstas y otras recetas, su mamá vela mucho por la calidad de la salsa, el arroz y los frijoles, al igual que la frescura de los ajos, la cebolla o las verduras. Se corta todo con cuidado, se sazona con instinto, se mezcla con amor. Y nada como ese toque de salsa de tomate que hace bailar a la olla.


Para que se den gusto, a continuación les rendimos tributo a estas recetas con una versión vegetariana muy al estilo de Verdelicias.

Los invitamos a redescubrir el potencial de la salsa de tomate y a seguir la tradición de frescura con Hunt’s visitando a la página de Hunt’s en español. Tienen muchísimas recetas típicas y opciones rápidas de preparar para facilitar la rutina. Además, puedes conocer más sobre la frescura de sus tomates en su página sobre el proceso de Flashstream. Hasta la próxima receta.

Frijoles tejanos y arroz entomatado
Ingredientes para el arroz:
1 Cucharita aceite de oliva
2 Ajos machacados
½ Taza de cebolla picadita
1 Lata de tomates picaditos Hunt’s diced
1 ½ Cucharaditas de comino
2 Cucharaditas de sal
4 onzas salsa de tomate Hunt’s
2/3 Taza pimiento verde picadito (Melrose peppers o pimiento dulce)
2 Tazas de arroz
2 Tazas de agua
1 Cubito de vegetales
1 Cucharadita de pimentón

En un caldero u olla onda, sofríe todos los vegetales en aceite de oliva. Una vez se pongan un poco transparentes, añade los tomates, la salsa, el cubito de vegetales, las especias y el arroz. Añade también 1 Taza y media de agua. Mezcla bien y tapa la olla. Permite que se cocine el arroz por 15 minutos. Luego, mueve el arroz y añade 1/2 taza de agua más. Cocina por otros 15 minutos y vuelve a mezclar. Añade otras gotitas de agua de ser necesario y apaga el fuego. Permite que el calor lo termine de cocinar.


Ingredientes para los frijoles:
½ Cebolla pequeña
1 Cucharita aceite de oliva
1 Lata de frijoles pintos o rosados
1 Jalapeño cortadito
2 Dientes de ajo machacados
1 Taza de pimientos picaditos (combinación de amarillos y naranjas)
½ Lata de tomates picaditos Hunt’s diced
4 onzas salsa de tomate Hunt’s
1 Cucharadita de pimentón
6 Onzas de cerveza light rubia
1 ½ Taza de agua
Sal al gusto
1 Cucharadita de comino
1 Cubito de vegetales
1 Cucharita de azúcar

En una olla, sofríe todos los vegetales en el aceite de oliva. Cuando estén transparentes, añade el resto de los ingredientes y cocina por 35 minutos. Sirve junto al arroz con aguacate y una ensaladita. Buen provecho.

18 octubre 2014

Ensalada para el otoño

Los platillos con sabor a otoño no tienen que ser pesados o malos para ti. Se pueden preparar muchísimas recetas con frutas y vegetales de temporada que además de ser bajas en calorías, te ofrecen el mismo nivel de satisfacción.


Condimentar bien tus recetas es clave. Experimenta con canela, clavo, salvia, romero y otras especias típicas de esta época. A veces es todo lo que necesitas.

Sustituye recetas con mantequilla por aceite de oliva y otras grasas más saludables. Utiliza mantequilla de nueces, por ejemplo. Incluso a la hora de hornear, el puré de manzana es buenísimo para substituir en lugar de la mantequilla.

El horno también es tu mejor amigo. Los platillos horneados reconfortan de una manera muy especial, además de calentar tu hogar en esos meses de frío. Los salteados y las sopas pueden prepararse igualmente sin crema, harinas o mucha grasa.

Déjate inspirar también por los ingredientes frescos en el mercado. El kale y otros vegetales crucíferos, por ejemplo, están en su punto más sabroso y se te permiten crear un sinnúmero de recetas saludables. 


Ensalada de Baby Kale, Calabaza y Gandules 

Para la receta de esta semana, quisimos añadirle un toque caribeño a nuestra ensalada de otoño y nos inventamos una ensalada con gandules deliciosa que te da mucho hierro, fibra y nutrientes necesarios. Además, le pusimos un toquecito de nuez moscada que le queda divino. Deja que la pruebes.

Ingredientes: 
1/3 Taza de gandules cocidos
1 Taza de calabaza hervida y cortada en cubos
2 Tazas de baby kale (Germinados de col rizada)
1/2 Cebolla pequeña picadita
2 Dientes de ajo machacados
¼ Taza pimiento morrón picadito
¼ Taza de vinagre de cidra de manzana
Aceite de oliva al gusto
Sal y pimienta al gusto
1 Cucharadita de nuez moscada en polvo
1 ½ Cucharadita de perejil fresco picadito

Saltea las cebollas y el ajo en unas gotitas de aceite de oliva hasta que la cebolla esté transparente. Añade los gandules cocidos sin agua. Sazona con la nuez moscada y la sal y pimienta al gusto. Cocina por unos 5 minutos, antes de añadir el pimiento morrón y la calabaza. Añade otras gotitas de aceite de oliva, el vinagre y ajusta la sal. Mezcla bien y deja reposar con el fuego apagado.

Luego de unos 10 minutos, sirve sobre germinados de col rizada, mejor conocidos como baby kale. Y Añade el perejil picadito. ¡Voila! Buen provecho.

12 octubre 2014

Limonada de rhubarb

En el midwest, se come mucho rhubarb. Usualmente se mezcla con fresas como relleno de pies o se preparan conservas de mermelada. Su sabor agridulce y el color rosado de sus tallos sirve para darle alegría a muchas recetas. En esta época de otoño es muy popular.


El rhubarb se recomienda mucho por su contenido de fibra, calcio, vitaminas y antioxidantes. Además, ayuda a prevenir el daño en las neuronas, mejora la digestión, el metabolismo y la circulación.

Dada su abundancia en el mercado el pasado fin de semana, nos animamos a inventar algo. De primera instancia, nos intimidaba un poco su parecido al tallo del apio, pensando que podía ser fibroso y difícil de manejar, pero nada que ver. Es muy versátil y se cocina muy rápido.

Primero experimentamos con la fruta preparando una mermelada de fresas con rhubarb y fue tan fácil como cortar el tallo en trocitos, colocar algunas fresas picaditas, unas gotas de limón y miel. Quedó buenísima. En 10 ó 15 minutos, ya teníamos mermelada.

Intentamos repetir el proceso, esta vez solo con rhubarb, miel y unas gotas de limón. Pero claro, entre yo chequeando Instagram y Nabol estudiando para su examen, les confieso que se nos fue un poco la mano con el tiempo de cocción. Creo que lo cocinamos por unos 25 minutos. 


Pero, algunos accidentes traen sorpresas. Descubrimos que el rhubarb suelta mucho jugo y que la fruta se desintegra con bastante facilidad. Cuando la probamos, ¿qué creen? Sabía a pura limonada. ¡Guau! Naturalmente, exprimimos un par de limones más, lo mezclamos con el jugo de rhubarb que colamos y voila. Limonada de rhubarb. Tienen que probarla.

Si quieren hacer una limonada para adultos, solo basta con echarle un poquito de vodka o ron con mucho hielo y listo. Algo refrescante para celebrar.

Limonada de rhubarb

3 Tallos grandes de rhubarb, picaditos
3 Cucharaditas de miel
2 Cucharaditas de limón
Azúcar morena al gusto
El jugo de 5 ó 6 limones

Hierve el rhubarb con la miel y las cucharitas de limón por 25 minutos. Permite que se enfríe y cuela el jugo para separar la parte fibrosa. Combina el jugo con el jugo de unos 5 limones y mezcla con agua y azúcar al gusto hasta formar el jugo.

11 octubre 2014

Apple Long Islands and Barrilito Cocktails

I’ll be home in 75 days and I can’t wait. As much as I love hot apple cider and the gorgeous holiday decorations walking down Michigan Avenue, nothing beats the refreshing slap of humidity when I land at the Luis Muñoz Marin Airport in San Juan.


My skin, my whole being, automatically say thank you.

Family will be waiting. Longtime friends will have plans for our visit. Lots of new restaurants and places will surely need to be explored. Time to catch up with everything that we missed in a whole year.

There’s nothing like that incredibly therapeutic moment when we get to dress down from our winter clothes to go reconnect with the places and people that made us who we are.

Part of the ritual, of course, is to go unwind at this local bar we love. Right in the heart of Mayaguez’s historical district, two hours west of San Juan and about 20 minutes from Nabol’s family home, you’ll find The Attic, previously known as Dom Pepe. A cool darn spot. 

Expect creative cheap drinks, craft beers and the best music playlist around, from classic 80’s and 90’s American rock and alternative to whatever acoustic, local bands have become a must for college students in this town. Live bands perform every once in a while too. Lateral, I remember, was one of the best shows when they were around. A mix of shoegaze, a little grunge and island indie. Very nice. 


It’s nothing fancy and doesn’t need to be. You’ll find it on the second floor of an old brick building on Mendez Vigo Street, next to Rex Ice Cream, which by the way, makes the best corn cream ice cream ever.

Up the narrow stairs, a few tables and chairs, a nice view of Mendez Vigo at night and a simple rustic bar.

The different owners of this venue have been offbeat geniuses of the local bar scene. They do their own thing. The owner of previous Dom Pepe practically lived there, always orchestrating in his mind what would be the best music to play that night and the best drinks to serve along with the ambiance.

He would make some killer Long Islands, let me tell you. One night he decided to surprise us with a special blend of different local rums mixed with intense green apple flavor. That sweet, enchanting potion could knock you down by the time you realized you had three. Nobody has been able to recreate it since he left. 

I think he was some kind of frustrated artist and musician, but if only he knew all the magic that he could compose in one night? Wonderful. 


Last winter we met one of the new bartenders. Also a very cool guy, about to finish his Master’s in Chemistry at the University of Puerto Rico in Mayaguez. He found a way into my heart with a tasty Barrilito-based rum cocktail with accents of local fruits. Did I say I paid $3?

Like good old friends, all three of us -Nabol included- shared stories of struggle as the new generation of islanders, talking about the anxiety of really wanting to stay on the island to see life unfold among friends and family, and the cruel economical reality that keeps pulling us far away from it all.

Wonderful cocktails aside, we are truly lucky to have this place.

Even if we have to work all year-long for plane tickets, we are lucky to have a way home. Chicago has given us a special place to belong outside of the island, but the ability to return and reconnect in places like The Attic helps us stay grounded, appreciative and proud of really cool stories and cultural experiences.



So next time we have to dress-up for winter, it will be those same stories and experiences what will help bring the best of us and shape the ideas of those around us.

And once back in Chicago, all of this will make even more sense when I lay back in my couch listening to the same songs or attempting to put together such a fantastic cocktail.